Seamos sinceros: cuando convives con pérdidas de orina, lo último que te apetece es pasarte horas buscando información médica en Internet y terminar más confundido/a que al principio. Por eso vamos a explicarlo de forma sencilla. Si has oído hablar de los miomas, pero no tienes muy claro qué son o te preguntas si podrían estar relacionados con tus problemas de vejiga, estás en el lugar adecuado.
Lo primero: ¿qué es exactamente un mioma?
Un mioma es un crecimiento que se desarrolla dentro o alrededor del útero. Antes de que te preocupes: no es un tumor canceroso y, además, es muy frecuente. De hecho, las investigaciones sugieren que hasta el 80 % de las mujeres desarrollarán miomas en algún momento de su vida, aunque muchas nunca llegarán a saberlo porque, en muchos casos, no producen ningún síntoma.
Están formados por tejido muscular y tejido fibroso, y pueden variar mucho de tamaño. Pueden ser tan pequeños como un guisante o, en casos más extremos, alcanzar el tamaño de un melón. Lo más habitual es que tengan un tamaño intermedio.
También es posible que los oigas llamar miomas uterinos, leiomiomas o simplemente miomas. Son nombres diferentes para el mismo problema.
El lugar donde aparecen es muy importante, ya que puede influir en los síntomas que producen. Existen cuatro tipos principales:
- Intramurales: crecen dentro de la pared muscular del útero y son los más frecuentes.
- Subserosos: crecen en la parte externa del útero y pueden empezar a presionar los órganos cercanos.
- Submucosos: se desarrollan justo debajo del revestimiento interno del útero.
- Pediculados: están unidos al útero mediante un pequeño tallo, como si fueran un globo sujeto por un hilo.
La ubicación del mioma es especialmente importante cuando se trata de entender cómo puede afectar —o no— a la vejiga.
¿Por qué aparecen los miomas?
Lo cierto es que los médicos todavía no conocen con exactitud la causa. Sin embargo, sí sabemos que las hormonas, especialmente los estrógenos y la progesterona, desempeñan un papel fundamental. Los miomas suelen crecer durante los años en los que estas hormonas están más activas y, con frecuencia, disminuyen de tamaño tras la menopausia, cuando los niveles hormonales descienden.
La genética también puede influir. Si tu madre o tu hermana han tenido miomas, es posible que tú también tengas un mayor riesgo de desarrollarlos.
Otros factores que pueden aumentar la probabilidad son:
- Tener sobrepeso u obesidad, ya que el exceso de grasa corporal puede aumentar los niveles de estrógenos.
- Haber comenzado la menstruación a una edad temprana.
- Seguir una alimentación rica en carne roja y pobre en verduras.
Aun así, muchas mujeres desarrollan miomas sin presentar ninguno de estos factores, mientras que otras que sí los tienen nunca llegan a padecerlos. Si te han diagnosticado un mioma y tienes dudas o te preocupa la situación, lo más recomendable es consultar con un profesional sanitario que pueda orientarte y ofrecerte el tratamiento más adecuado.
¿Qué síntomas pueden provocar los miomas?
Lo cierto es que muchas mujeres con miomas no presentan ningún síntoma. De hecho, en muchos casos se descubren por casualidad durante una ecografía realizada por otro motivo. Así que, si te han dicho que tienes miomas, no significa necesariamente que vayan a causarte problemas.
Sin embargo, en algunas mujeres sí pueden provocar síntomas que van desde una leve molestia hasta afectar de forma importante a la vida diaria. Los más frecuentes son:
- Menstruaciones muy abundantes o prolongadas. Suele ser uno de los primeros signos y, si no se trata, puede llegar a provocar anemia.
- Dolor sordo o sensación de presión en la parte baja del abdomen. Muchas mujeres lo describen como una sensación constante de pesadez.
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Dolor lumbar.
- Abdomen hinchado o con mayor volumen. Los miomas de mayor tamaño pueden incluso modificar la forma del abdomen.
- Necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual o sensación de no vaciar completamente la vejiga.
¿Cómo pueden los miomas provocar pérdidas de orina?
Esta es la parte que suele sorprender a muchas personas, aunque tiene bastante sentido. La vejiga y el útero están muy próximos entre sí. Cuando los miomas crecen, no permanecen aislados: pueden empezar a presionar los órganos que los rodean, incluida la vejiga.
Estas son algunas de las formas en que pueden afectar al control de la vejiga:
Pueden comprimir la vejiga, cuando un mioma presiona la vejiga, reduce la cantidad de orina que esta puede almacenar antes de enviar la señal de "necesito ir al baño". El resultado es una necesidad repentina e intensa de orinar, con muy poco tiempo para reaccionar. Esto se conoce como incontinencia urinaria de urgencia, y puede resultar muy impredecible y estresante.
Pueden aumentar la carga sobre el suelo pélvico, los músculos del suelo pélvico tienen la importante función de sostener la vejiga, el útero y el intestino. Cuando los miomas añaden peso y presión adicionales, estos músculos pueden debilitarse con el tiempo. como consecuencia, pueden aparecer pérdidas de orina al estornudar, reír, toser o hacer ejercicio. Este tipo de pérdidas se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo y es muy frecuente.
Pueden comprimir parcialmente la uretra, en algunos casos, los miomas pueden ejercer presión sobre la uretra (el conducto por el que sale la orina), dificultando el vaciado completo de la vejiga. Esto puede provocar una sensación constante de necesitar orinar, incluso después de haber ido al baño, y en ocasiones puede producir incontinencia por rebosamiento, cuando la vejiga acaba llenándose demasiado.
Los síntomas también pueden cambiar después del tratamiento, si te has sometido a un tratamiento para los miomas —ya sea cirugía, medicación o un procedimiento como la embolización de las arterias uterinas— es posible que tu vejiga necesite un tiempo para adaptarse. Esto suele ser completamente normal y, por lo general, mejora con el paso del tiempo. No obstante, si los síntomas persisten o te preocupan, es recomendable consultarlo con tu médico.
¿Cuándo deberías consultar con un médico?
Si te sientes identificado/a con alguno de estos síntomas, merece la pena comentarlo con tu médico de atención primaria o ginecólogo. Los miomas son una afección muy conocida y existen diversas opciones para tratarlos o controlar sus síntomas, según cada caso.
Estas son algunas señales de que conviene pedir cita:
- Tus menstruaciones se han vuelto mucho más abundantes o dolorosas de lo habitual.
- Expulsas coágulos de sangre de gran tamaño durante la regla.
- Tienes dolor o una sensación de presión persistente en la pelvis.
- Las pérdidas de orina o la urgencia urinaria están afectando a tu vida diaria.
- Notas el abdomen más hinchado o abultado de lo normal.
Tu médico podrá solicitar una ecografía para valorar la situación y, a partir de ahí, decidir contigo cuál es el tratamiento más adecuado.
Mientras tanto — Como controlar los síntomas del día a día
Tratar los miomas es la solución a largo plazo, pero eso puede llevar tiempo. Mientras tanto, hay algunas medidas que pueden ayudarte a sentirte más cómoda y a recuperar la confianza.
Ejercicios de suelo pélvico, fortalecer el suelo pélvico realmente puede marcar la diferencia. Estos ejercicios ayudan a reforzar los músculos que sostienen la vejiga y pueden mejorar las pérdidas de orina por esfuerzo con el tiempo. Si no estás seguro/a de cómo realizarlos correctamente, un/a fisioterapeuta especializado/a en suelo pélvico puede ayudarte.
Entrenamiento vesical, si tu principal problema es la urgencia urinaria, el entrenamiento vesical puede ser una buena opción. Consiste en aumentar progresivamente el tiempo entre las visitas al baño para ayudar a la vejiga a recuperar el control. Lo ideal es realizar este tratamiento con el seguimiento de un profesional sanitario, por lo que puedes consultar con tu médico si considera adecuada una derivación.
Utilizar productos adecuados para la incontinencia, mientras trabajas en la causa del problema, contar con productos de incontinencia adaptados a tus necesidades puede ayudarte a afrontar el día con mucha más tranquilidad. Tanto si necesitas una protección ligera para pérdidas ocasionales como una mayor capacidad de absorción para pérdidas más importantes, elegir el producto adecuado te permitirá seguir con tu rutina sin preocuparte constantemente por las fugas. Y ahí es donde Invizi puede ayudarte.
Aviso Importante
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre los miomas, la incontinencia o cualquier otro aspecto relacionado con tu salud, consulta con tu médico o con un profesional sanitario cualificado.